Craneosacral, las emociones y el cuerpo

Por Alberto Panizo el 5 Mayo, 2017 en Artículos, Blog
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LAS EMOCIONES Y EL CUERPO

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“La mente y su parte subconsciente al estar en relación con los patrones de tensión y contracción, nos va a dar también un camino para el tratamiento terapéutico usando la terapia Craneosacral y la Liberación Emociona (Alberto Panizo)”.

Las emociones, aunque son interpretadas y nombradas por la mente, son integralmente una experiencia del cuerpo. Cada emoción le parece diferente al observador, y tiene una expresión corporal diferente. Toda emoción es caracterizada por un patrón discreto de una contracción de los músculos esqueléticos que resulta visible en la cara y en la postura corporal (sistema nervioso somático). Cada emoción también se siente diferente dentro de cuerpo. Los diferentes patrones de las contracciones de los músculos viscerales son discernibles como sensaciones corporales (el sentido interno). Esas sensaciones son más tarde transmitidas al cerebro a través de los nervios propioceptivos. La manera en que una emoción se ve desde afuera del cuerpo, en la expresión facial y en la postura, es comunicada a otros dentro de nuestro medio ambiente. La manera en que una emoción se siente dentro del cuerpo es comunicada al ser. Cada emoción es el resultado, en gran medida, de la interacción entre los sistemas nerviosos sensorial, autónomo y somático interpretados dentro de la corteza cerebral.

El lenguaje puede resultar un poco complicado cuando se trata de diferenciar la experiencia consciente de la emociones de las sensaciones corporales. La palabra “sentimiento” generalmente significa las dos cosas: Me siento triste y siento un bulto en la garganta. Quizás no es ningún accidente que “sentir” representa las dos experiencias, un reconocimiento semántico de que las emociones están compuestas de sensaciones corporales. Una posible manera para salir de la confusión sería distinguir entre los sentimientos, las emociones, y los afectos. Donald Nathanson (1992) aborda este dilema. Distingue al afecto como el aspecto biológico de la emoción, y al sentimiento como la experiencia consciente. La memoria, sugiere, es necesaria para crear una emoción, mientras que el afecto y los sentimientos pueden existir sin la memoria de una experiencia previa.  El hecho de que las emociones estén conectadas de alguna manera con el cuerpo no es ninguna sorpresa. El habla de todos los días está llena de frases -en muchas lenguas- que reflejan el vínculo de la emoción y cuerpo, psique y soma. Aquí hay unos cuantos ejemplos:

Enfado —Esa persona es un dolor de cabeza.

Tristeza —Tengo un nudo en la garganta.

Repulsión —Esa persona me enferma.

Felicidad —¡Podría explotar!

Miedo —Tengo mariposas en el estómago.

Vergüenza —No te puedo ver a los ojos.

 

También hay cosas en común con la sensación física de la emoción—cómo una emoción se siente en el cuerpo:

Enfado —tensión muscular, particularmente en la mandíbula y en los hombros

Tristeza —ojos húmedos, “nudo” en la garganta

Repulsión —náusea

Felicidad —respiración profunda, suspiros

Miedo —corazón acelerado, temblores

Vergüenza—aumentación del calor, particularmente en la cara

Y comportamientos físicos típicos que van con cada emoción:

Enfado —gritar, pelear

Tristeza —llanto

Repulsión —apartarse

Felicidad —reír

Miedo —huida, temblores

Vergüenza —esconderse

 

Y, claro, muchas expresiones faciales y posturales de emoción son fácilmente reconocidas (aunque algunas son mucho más sutiles) por el observador:

Enfado —apretar la mandíbula, cuello enrojecido

Tristeza —flujo de lágrimas; ojos enrojecidos

Repulsión —nariz arrugada, labio superior alzado

Felicidad—(algunos tipos de) sonrisa, ojos brillantes

Miedo —ojos muy abiertos con cejas alzadas, temblor, palidez

Vergüenza —sonrojo, mirada desviada

Las emociones son expresadas desde los primeros momentos de la vida fuera de la matriz. El llanto típico de un bebé recién nacido mientras exhala su primer soplo de vida podría ser interpretado como su primera expresión de emoción. El recién nacido tiene un repertorio emocional limitado. Al principio, sólo es capaz de distinguir entre la incomodidad y la comodidad, llorando en respuesta a lo primero y permaneciendo tranquilo en respuesta a lo último. Durante las primeras semanas de vida, las emociones perceptibles son de un rango limitado. Sin embargo, rápidamente, la colección del bebé incrementa, diferenciando los matices dentro de las variedades de comodidad e incomodidad.

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Nuestro cuerpo esta en relación con nuestro estado mental y emocional. Nuestras emociones reprimidas derivan en la supresión de la actividad y, en último lugar, en la contracción crónica de los músculos que se podían emplear para expresar esas emociones. Ya sea que reprimamos emociones positivas o negativas: rabia, temor, odio, alegría, frustración, pena u otras. Como zonas más vulnerables en nuestro cuerpo citaría los músculos y tejidos que rodean el cuello y la columna, la cara y especialmente la mandíbula, el estomago y los intestinos, el diafragma como principal músculo de la respiración y la zona pélvica con su influencia en las piernas. Todas estas zonas del cuerpo que producen sensaciones que despiertan una excitación emocional pueden tener el aporte sanguíneo reducido debido a las contracciones musculares. La mente y su parte subconsciente al estar en relación con estos patrones de tensión y contracción, nos va a dar también un camino para el tratamiento terapéutico con la terapia Craneosacral y la Liberación Emociona, usando herramientas como el dialogo terapéutico y el trabajo con el trauma.

Un curso de formación sobre este tema se realizará en agosto 2017:
http://www.craneosacral-panizo.com/metodo-somatico-de-liberacion-emocional/

(Fuente: Babette Rothschild y Alberto Panizo)

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